Revista Veritas Et Scientia - Perú

Vol. 14. N° 2

Julio – Diciembre de 2025

ISSN Edición Online: 2617-0639

https://doi.org/10.47796/ves.v14i2.1395

 

EDITORIAL

 

 

El presente número reúne siete artículos que, desde distintos registros empíricos y enfoques teóricos, convergen en una preocupación común: comprender cómo se producen socialmente identidades, territorios, temporalidades y sentidos en contextos atravesados por relaciones de poder, materialidades específicas y herencias históricas de larga duración. Aunque los textos abordan objetos diversos —la minería contemporánea y prehispánica en el norte de Chile, la movilidad laboral, los rituales mortuorios andinos, el emprendimiento afrodescendiente en Cuba y una experiencia pedagógica intercultural en México—, todos ellos dialogan críticamente con las formas hegemónicas de entender lo social, cuestionando supuestos naturalizados sobre el trabajo, el cuerpo, el tiempo, el espacio, la muerte, el conocimiento y el progreso. Lejos de constituir una simple yuxtaposición temática, el dossier configura un campo analítico coherente, articulado por una sensibilidad común hacia los procesos de producción simbólica y material que estructuran la vida social en América Latina.

El primer artículo, de Bastián Ariel Tapia Sánchez, se sitúa en el corazón de la minería contemporánea del Norte Grande de Chile para analizar etnográficamente la construcción identitaria del “faenero”. A partir del estudio de prácticas de homosociabilidad masculina, sexualidad y afectividad, el texto demuestra que la identidad minera no puede reducirse a un rol laboral, sino que constituye una forma específica de masculinidad producida mediante rituales cotidianos, economías morales y dispositivos espaciales propios de la faena y la conmutación laboral. En continuidad con esta preocupación por la minería como fenómeno social complejo, Benjamín Sagardia Lagos propone una genealogía del tiempo minero que recorre desde las prácticas extractivas prehispánicas hasta la minería neoliberal contemporánea, mostrando cómo la extracción mineral ha producido regímenes de temporalidad superpuestos, donde coexisten reciprocidad ritual, coerción colonial, disciplina industrial y aceleración financiera. Ambos trabajos dialogan en torno a la minería como un dispositivo que organiza no solo el trabajo, sino también el tiempo, el cuerpo y la experiencia social.

Esta problematización se amplía con el artículo dedicado a la movilidad laboral minera contemporánea, de Lukas Horstmeier, quien cuestiona las definiciones tecnocráticas de la conmutación como simple traslado funcional. A través de una etnografía multisituada en espacios de tránsito del norte de Chile, el texto muestra cómo el movimiento produce sociabilidades, afectos y territorialidades, resignificando aeropuertos y terminales como espacios densamente socializados y atravesados por relaciones de género. En un registro distinto, pero conceptualmente afín, Marías Tello realiza un análisis hermenéutico del ritual mortuorio aymara desplaza la atención hacia la construcción simbólica de la muerte, entendida no como evento biológico sino como lugar social. Allí, la muerte se configura como territorio habitado, organizado mediante rituales que permiten la continuidad de los vínculos entre vivos y muertos, desafiando las concepciones modernas que separan radicalmente vida, espacio y temporalidad.

El dossier se abre además a otros escenarios y problemáticas. El artículo de Susel Abad Fis examina el emprendimiento afroestético en Cuba como estrategia de empoderamiento económico y resistencia cultural, mostrando cómo el cuerpo y la estética se convierten en campos de disputa política frente a las herencias coloniales del racismo y el sexismo. Por su parte, el trabajo de Felipe Valdebenito Tamborino se adentra en el análisis estructuralista de mitos andinos vinculados a la minería, demostrando que los minerales operan como ejes simbólicos de larga duración que median la relación entre naturaleza y cultura, paisaje y poder. Finalmente, el artículo colectivo sobre el Pajmili Jardín Etnobotánico de la Universidad Intercultural del Estado de México presenta una experiencia pedagógica transdisciplinaria que resignifica un jardín etnobotánico como milpa de la salud, articulando saberes ancestrales, científicos, artísticos y espirituales en un espacio vivo de aprendizaje intercultural.

Pese a la diversidad de casos y enfoques, los siete artículos convergen con claridad en tres ideas fuerza que estructuran el sentido del dossier. La primera de ellas es la afirmación de que la realidad social es producida y no dada. En todos los textos, identidades, espacios, temporalidades y categorías sociales aparecen como resultados de prácticas históricas, rituales, narrativas y relaciones de poder, y no como hechos naturales o universales. El faenero, el tiempo minero, la muerte, la movilidad, la estética corporal, el mito o el jardín pedagógico son comprendidos como construcciones sociales activas, permanentemente reproducidas y disputadas. Esta perspectiva permite desmontar esencialismos y naturalizaciones propias del pensamiento moderno, situando el análisis en el terreno de los procesos y no de las esencias.

La segunda idea fuerza que atraviesa el dossier es la centralidad del cuerpo, el territorio y la materialidad en la producción de sentido. Los artículos coinciden en desplazar la mirada desde abstracciones normativas hacia experiencias encarnadas y relaciones concretas con la materia. El cuerpo aparece como lugar de inscripción de poder, género, raza y espiritualidad; el territorio, como actor social que organiza prácticas y memorias; y la materialidad —minerales, plantas, objetos rituales, infraestructuras, paisajes— como elemento activo en la configuración de lo social. Esta atención a lo material y lo sensible permite pensar lo social como un entramado relacional entre humanos y no humanos, desbordando los dualismos clásicos entre naturaleza y cultura.

La tercera idea fuerza común es la crítica al paradigma moderno-hegemónico y la revalorización de saberes situados. Todos los textos, desde distintos ángulos, cuestionan las promesas de neutralidad técnica, progreso lineal y universalidad del conocimiento. Frente a ello, recuperan saberes ancestrales, comunitarios, corporales y simbólicos, no como residuos del pasado, sino como formas legítimas y vigentes de producción de conocimiento y de acción política. Esta crítica se expresa tanto en el análisis de las lógicas extractivas y coloniales como en la propuesta de alternativas concretas, ya sea en prácticas rituales, emprendimientos culturales o pedagogías interculturales.

Como cierre, este dossier no busca clausurar debates, sino abrirlos. En su conjunto, los siete artículos muestran que pensar fenómenos como la minería, la muerte, la movilidad, el cuerpo, el mito o la educación implica necesariamente interrogar las categorías desde las cuales se ha definido lo social. Al hacerlo, el dossier propone una mirada crítica y situada que reconoce la densidad histórica, material y simbólica de las prácticas sociales en América Latina. En un contexto marcado por crisis socioambientales, desigualdades persistentes y disputas epistemológicas, estos trabajos ofrecen herramientas analíticas para repensar la relación entre territorio, poder y conocimiento, recordándonos que lo social no está dado de una vez y para siempre, sino que se construye, se disputa y se transforma en la práctica cotidiana.

 

 

Dr. Pedro Ronald Rueda Cárdenas

Director Editor